Día de la Madre en San Rafael -Sant Antoni 08 Mayo 2010

"Los Padres del emigrante  son  valientes y el Perú está lleno de ellos. Son Padres que vieron a sus hijos, hombres y mujeres, volar lejos, hasta donde los llevaron las alas, los sueños y la esperanza. Son Padres que siguen queriendo, tal vez con más fuerza, tal vez con un poquito más de angustia. Ellos tendrán que pasar un Día de la Madre ó un Día del Padre, sin algunos de nosotros y tal vez se pongan un poquito tristes. Nuestros Padres nos enseñaron a creer en los sueños y ellos es en parte los responsables de que hayamos volado tan lejos. Esta carta es para decirle lo mucho que los queremos y decirle también que ellos son un  personaje de nuestros sueños de futuro".
Diario de una emigrante:
"Llevó dos días con fiebre y no tengo deseos de comer ni ganas de jugar con mis muñequitas recortables. Mi pequeño cuerpo está cansado y mi estómago casi vacío, las medicinas no me gustan y no parecen hacer efecto, quiero llorar pero me doy cuenta de que ya tengo casi 10 años y estoy grande para eso... Quiero a mi mami, ¿dónde estas?
Recostada en mi cama aún con la pijama puesta percibo un delicioso aroma, sé que proviene de la cocina, mi madre lleva allí casi media hora. De pronto ella entra con un plato en las manos, yo me siento en la cama y apoyo mi espalda contra la pared con ayuda de unas almohadas, mi madre me dice que este plato me ayudará a sentirme mejor, que no lleva mucha sal y que tiene apio y zanahoria en trozos, una pedacito de carne, fideos cabello de ángel y un poquito de orégano para el gusto... Es una sopita de pollo.
De aquella vez han pasado mucho tiempo. Hoy soy casada y vivo en el extranjero desde hace 4 años, pero recuerdo esa mágica sopita de pollo como si fuera ayer. No fue la única vez que la comí ni fue la única vez que me enfermé, pero cómo me gusta cocinarla, sobre todo ahora que estoy lejos y tengo dos pequeñas y preciosas hijas.
Parecerá ridículo pero siento que a través de preparar una sopita de pollo puedo conectarme a la distancia con mi país y con mi madre, y ya no me siento tan lejos. Me enorgullezco profundamente de ser hoy quien cocine la sopita de pollo para mis hijas, sobre todo cuando ellas no se sienten bien, y me hace feliz saber que a ellas las reconforta físicamente y a mí espiritualmente.
Quién diría que cuando se está lejos de nuestra tierra se puede extrañar hasta lo más simple como es una sopita de pollo hecha por las manos de una madre".

Saludos a todas las Madres en su día!.