Fiestas de Santa Eulalia del Rio- 2 Mayo 2010 - Diario de Ibiza



SANTA EULÀRIA | L. FERRER ARAMBARRI El día grande de las Fiestas de Mayo de Santa Eulària colapsó literalmente este municipio. Desde el Puig de Missa se tenía una magnífica perspectiva de los atascos en las entradas del pueblo y las peripecias para buscar un aparcamiento que tuvieron que sufrir buena parte de los conductores. La extraordinaria afluencia de público, el buen tiempo y el buen humor definieron un año más esta celebración, que conmemora la ´milagrosa´ salvación de unos feligreses que, según la leyenda, abandonaron S´Església Vella segundos antes de que se derrumbara.
Carros y jinetes de todas partes de la isla acudieron trotando hacia el pueblo para participar en el tradicional desfile, que congregó a miles de personas en el centro del municipio. Algunos carromatos iban engalanados, pero la gran mayoría de los flashes los acaparó Gaita, un diminuto poni de dos años, que tiraba de un pequeño carromato a las riendas de un sonriente Jaime Riera. Los turistas se pusieron literalmente las botas tomando fotografías, muchas de ellas dirigidas a las curtes y las llargas del ball pagés a cargo de la Colla es Broll que actuó justo después de la misa, oficiada por el párroco Vicente Ribas y el obispo de Ibiza Vicente Juan Segura.

Capoeira
La iglesia del Puig de Missa estaba completamente abarrotada por lo que algunos fieles siguieron la eucaristía desde el porche, gracias al sistema de megafonía. Acudieron a la misa el presidente del Consell de Ibiza, Xico Tarrés; el conseller de Programación Económica, Tomás Méndez; el alcalde de Sant Joan, Antoni Marí, Carraca, y el de Sant Josep, Josep Marí Ribas, Agustinet, además de los consellers del PP Diego Guash y Carmen Castro. Durante el baile los turistas no se limitaron a tomar fotos sino que hicieron un completo análisis de los movimientos: «Parece capoeira», decía una chica encaramada a un murete, mientras que un señor con una cámara de fotos profesional lo comparaba a «un rito de apareamiento».
Nada más terminar, los componentes de la colla bajaron al pie del Puig de Missa para encaramarse a los carros con los que recorrieron el centro del pueblo. Al recorrido se sumaron los jinetes del Club Hípico Sa Creueta de Menorca, que realizaron una exhibición de doma menorquina. También se unieron los flamantes autos antiguos que despertaron la admiración de los visitantes. Varios modelos de Seat (600, un taxi 1430 y un 850) acompañaban a un Méhari, un enorme Dodge o un Chrysler de escaparate.