¿De quién es el tesoro? encontrado en un barco hundido que viajaba del Perú a Cádiz

Según las evidencias, el feroz combate del Cabo de Santa María ha revivido dos siglos después, pero esta vez en los tribunales. Sucede que Odyssey no lo pensó dos veces y cargó con la riqueza colonial. La metió en un avión que salió de Gibraltar y (por la vía legal) se la llevó a Estados Unidos.

La empresa americana ha dicho que defenderá la propiedad de su descubrimiento hallado en el fondo del mar, pero ha preferido el hermetismo: no ha divulgado el sitio preciso del naufragio ni la identidad de la nave y no lo hará hasta que se defina la situación legal del hallazgo. Apenas ha señalado que el barco hundido se encontraba “en aguas internacionales” y, tal vez para despistar, asegura que se trata de un galeón hundido hace unos 400 años.
Sin embargo, el gobierno español (que tiene indicios de que el galeón descubierto era el de las Mercedes) jura que buscará en los tribunales de Estados Unidos la devolución íntegra del tesoro.
En medio de esa discusión legal, surgió un dato de las investigaciones preliminares: esas monedas de oro y plata fueron acuñadas en el Perú y por lo tanto nuestro país tendría legítimo derecho en el reclamo. Si Grecia, Italia y Egipto lograron el regreso de sus bienes culturales expoliados, ¿por qué el Perú no podría hacerlo?
Según la historiadora Cristina Mazzedo, de la Pontificia Universidad Católica del Perú y especialista en comercio colonial en América, “en la actualidad no podemos regirnos por normas internacionales de hace trescientos años. Es cierto, en esa época el Perú no era una comunidad política, era un reino de España, pero si se comprueba que esas monedas se acuñaron en el Perú, con oro en verdad sustraído del Perú, entonces, más allá de los acuerdos internacionales, existe un tema ético y moral”.
Mazzedo agrega: “¿Si hasta el Papa pidió perdón cuando no participó en la defensa de los judíos, por qué España no podría hacerlo por llevarse el oro peruano y luego devolverlo? En la época colonial, además, del puerto del Callao salían los mayores botines con rumbo a España. Es muy probable que esas monedas sí se hayan acuñado en el Perú”.
Derecho al reclamo
Aunque el tema aún está en discusión, la directora de Defensa del Patrimonio Histórico del Perú delINC, Blanca Alva Guerrero, ya ha pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores que indague al respecto y, si es factible, entable una demanda.
En el exterior, incluso, ya se han dado algunas muestra de apoyo a un probable reclamo peruano. The New York Times considera que si las monedas fueron acuñadas en el Perú, las autoridades tienen el derecho de pedir el tesoro.
El prestigioso diario neoyorkino editorializó lo siguiente: “Los incas no dieron oro y plata por propia voluntad a los invasores españoles.
Antecedentes compartidos
Hay antecedentes de tesoros recuperados en donde los finalmente favorecidos han sido los descubridores o los reclamantes. En 1985 se rescató el barco español Nuestra Señora de Atocha, con monedas y joyas valoradas en unos 300 millones de euros. Su descubridor, el histórico ‘cazatesoros’ Kim Fisher, pudo quedarse con el botín tras un pleito con el Estado de Florida, que también lo reclamaba. En otros casos como el de los galeones españoles Juno y La Galga, un juez determinó que los restos y su contenido pertenecían al país que envió los barcos, es decir España.

De todas formas, lo que dicta la razón nada tiene que ver con las palabras de innegables reminiscencias colonialistas expresadas por el ministro de Cultura español, César Antonio Molina: “Ese barco tiene bandera española y Perú nada puede reclamar porque en aquella época pertenecía a España”.