Recogen fondos para pagar el regreso a Perú de una mujer muy enferma

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Ha sido intervenida en dos ocasiones y permanece ingresada en Cas Serres, cuyo equipo médico apoya su voluntad de volver junto a sus cuatros hijos

 
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Flor y su esposo, ya fallecido, junto a tres de sus hijos cuando aún vivían en Perú.  D.I.

Flor y su esposo, ya fallecido, junto a tres de sus hijos cuando aún vivían en Perú.

RAQUEL SÁNCHEZ | IBIZA ­La vida es dura y todo el mundo comete errores, pero en algunos casos la mala suerte va más allá de lo imaginable. Las vicisitudes que le ha tocado vivir a Flor, una peruana de 58 años que actualmente permanece ingresada en el hospital Cas Serres a causa de una grave enfermedad, encogen el corazón de todo el que las conoce. Especialmente afectados están los miembros de la Casa del Perú en Ibiza, que le han prestado apoyo moral y que intentan ahora poner en marcha distintas iniciativas para recaudar fondos y poder pagarle un billete de vuelta a su país, donde viven sus cuatro hijos.
Flor, su marido y sus niños vivían en Lima, donde regentaban un pequeño negocio que quebró. Se trasladaron entonces a Pueblo Nuevo, en la provincia de Chincha, una zona económicamente muy deprimida donde escolarizaron a todos sus hijos excepto al tercero, que padece el síndrome de Down. En aquella región no había instituciones preparadas para atenderle. Hace nueve años Flor decidió viajar a España en busca de un trabajo con el que poder mantener a su familia mediante envíos periódicos de dinero. En Perú se quedó su esposo, que era profesor y tuvo que dejar de trabajar tras la marcha de Flor para dedicarse a cuidar de los hijos, entonces aún niños. Ella trabajó en el sector servicios, como limpiadora en el Tribunal Supremo en Madrid€ Cotizó seis años a la Seguridad Social, cinco de ellos en situación de pluriempleo y sin disfrutar de vacaciones para que le fueran retribuidas.
El dinero que enviaba permitió construir en Chincha una vivienda «de material noble» que resistió el terremoto de Pisco, que asoló aquella provincia en 2007. Sin embargo es una vivienda precaria, equipada con mobiliario básico y, en un determinado momento de necesidad, la familia se vio obligada a deshacerse de los electrodomésticos por no poder pagar la factura de la luz.
Encarcelada en Ibiza
En enero de 2010, para poder seguir sustentando a su familia, Flor delinquió. Se prestó al juego de una red de narcotraficantes que la utilizaron como ´correo´ para enviar cocaína de Perú a Madrid. Le prometieron 12.000 euros que nunca llegó a percibir. Fue sorprendida en Barajas y encarcelada a la espera de juicio en la cárcel de Ibiza, ya que fueron los agentes del Greco de la isla quienes iniciaron la investigación de aquella operación en la que hubo una docena de detenidos. No conocía a nadie en la isla, que jamás había visitado. Los integrantes de la Casa del Perú la han visitado desde entonces. Eran los únicos que lo hacían, además de su abogado.
Durante su estancia en prisión fallecieron sus padres. Al dejar ella de enviar dinero a Perú su marido tuvo que buscar un empleo, tarea complicada a su edad. Acabó trabajando en una granja avícola «en condiciones infrahumanas y por un sueldo muy bajo», según se explica en las cartas y documentos que obran en poder de la enferma. Poco después empezó a sufrir problemas de salud y finalmente falleció el pasado mes de febrero a consecuencia de un cáncer de pulmón. Flor, que seguía en prisión, comenzó a sentir síntomas de parálisis en una de sus piernas ese mismo mes. En junio quedó en coma y fue trasladada a la Policlínica Nuestra Señora del Rosario, donde permaneció más de dos meses. Tras despertar, a finales de agosto, se la ingresó en el Hospital Residencia Asistida de Cas Serres.
Está diagnosticada de una grave enfermedad que ha afectado a sus capacidades físicas y de habla, de manera que requiere silla de ruedas para desplazarse y depende de otros para cubrir todas sus necesidades básicas. Ha sido intervenida quirúrgicamente en dos ocasiones y sufre una afasia que le impide hablar. No obstante, ha sido capaz de manifestar en diferentes ocasiones su deseo de volver a Perú y reunirse con sus hijos, pero carece de medios económicos para costearse el viaje.
El equipo médico y la trabajadora social de Cas Serres han confirmado que, legalmente, Flor puede volar a su país y que si el médico de la compañía aérea lo permite, en el Consulado de Perú podrían emitir un documento de carácter humanitario que le permita salir de España y regresar con su familia.
Cuatro hijos la esperan
Los compatriotas peruanos de Flor han decidido iniciar una campaña de recogida de fondos, «puerta a puerta», con el objetivo de reunir unos 5.000 euros para pagar el viaje de esta mujer. «Su billete y el de la enfermera que la debe acompañar cuestan unos 3.000 euros y queremos que se lleve algo más para que allí puedan pagarle el tratamiento médico que necesite a su llegada», explica Antonio Dejulián, presidente de la Casa de Perú en Ibiza. En su país esperan sus cuatro hijos. Las dos hijas mayores, que ahora tienen 21 y 19 años, han tenido que dejar los estudios y ponerse a trabajar para mantener a los dos varones, el discapacitado, de 18 años, y el menor de todos, de 16.
Los peruanos de la isla y el personal sanitario que ha tratado con Flor pretenden también organizar acontecimientos deportivos en colaboración con distintos clubes para conseguir dinero. Asimismo pedirán ayuda a las instituciones públicas y se ha abierto una cuenta bancaria en La Caixa, a nombre de la Casa de Perú, para que quienes deseen ayudar a Flor puedan realizar aportaciones económicas. El número de cuenta es 2100 4185 822100149467.
Las claves
INICIATIVAS
La Casa de Perú ha abierto una cuenta a beneficio de Flor
Los compatriotas de Flor han abierto en La Caixa la cuenta número 2100 4185 822100149467 para que quienes deseen ayudarla puedan hacer aportaciones económicas. Están promoviendo también actividades deportivas para recaudar fondos.
SIN ANTECEDENTES
«Los narcos la utilizaron»
Quienes la conocen aseguran que Flor fue «utilizada» por una red de narcotraficantes: «Era una mujer sin antecedentes, en estado de precariedad económica, que no obtuvo ningún beneficio en la operación y que durante su estancia en prisión tuvo un excelente comportamiento».