El atracón culinario de Isabel Preysler en Perú


La novia de Mario Vargas Llosa degustó platos típicos del país del escritor en su cumpleaños, no se privó de nada.

M. PINA
Vargas Llosa visita (con permiso) la casa que compartió con su ex mujer con sabor agridulce de Vargas Llosa a Perú
En un intento por descubrir la fórmula de la eterna juventud, se han escrito decenas de textos hablando sobre los cuidados y la dieta de Isabel Preysler. La novia de Mario Vargas Llosa aseguró a La Otra Crónica en 2013 que el secreto residía en un pastillero con distintos tipos de vitaminas que tomaba cada día, así como unos sencillos trucos de alimentación. Por otro lado, en la entrevista que concedió al programa El Hormiguero compartió la receta del zumo depurativo que consume con frecuencia. Además de las píldoras y el batido, Preysler sigue algunas pautas de la dieta macrobiótica. Todo ello conforma una forma de alimentación sana y que, a priori, parece fácil de cumplir. La cosa se complica en los viajes, donde no es tan sencillo organizar las comidas.
Haciendo caso de lo que se conoce sobre su dieta, se puede afirmar que Preysler se la saltó durante la celebración del cumpleaños de su novio. La fiesta tuvo lugar el pasado 28 de marzo en la picantería La Nueva Palomino y LOC ha conocido lo que comió la viuda de Miguel Boyer gracias al periodista de Perú 21Gessler Ortega, quien lo detalló a este suplemento. Los fritos y la carne, dos elementos casi prohibidos en su dieta, estuvieron muy presentes.
Isabel probó las torrejas arequipeñas, una mezcla de verduras ralladas y mezcladas con harina que se come frita y que tiene una media de 500 calorías por unidad. A continuación se sirvió almendrado de pato. Una receta en la que el pato se cocina con una salsa de almendras y guisantes. El problema de esta preparación reside en la salsa, que tiene mucha grasa. Como postre, Preysler no tomó la onza de chocolate amargo de la que tanto disfruta, sino que decidió probar el queso helado, un dulce arequipeño que, curiosamente, no lleva queso. Se trata de una mezcla de tres tipos de leche (fresca, evaporada y condensada) con coco, canela y huevas que se congela y luego se come. Una ración grande puede alcanzar las 500 calorías también.
Tras la comida y después de que Mario soplara las velas, la pareja se pidió una infusión de hierbas para facilitar la digestión, algo más que necesario, ya que Preysler consumió más de 1.000 calorías en una sola comida y después se marchó al hotel a descansar. ¿Compensaría el atracón del almuerzo en la cena?