Todas las culturas de Formentera XVI

Unas 2.000 personas acuden a la XVI Festa Intercultural celebrada en es Pujols

Diario Ibiza,Redacción
La Fiesta Intercultural celebrada ayer en la plaza Europa de es Pujols resultó ser un rotundo éxito de público y de ambiente en donde por unas horas los vecinos compartieron gastronomía, música y baile de unos 20 países y comunidades autónomas que ofrecieron platos típicos de sus lugares de origen. La organización y la participación de más de 150 voluntarios hizo posible que la fiesta saliera redonda.
La fiesta Intercultural de Formentera, que organiza el área de Bienestar Social del Consell, volvió ayer a superar todas las espectativas, no solo de participación sino por el ambiente y la calidad de la gastronomía de cada país y comunidad autónoma que participa en esta cita, que es un espejo de las diversas y distintas culturas que conviven a diario en este territorio insular.
La principal novedad de este año fue la ubicación, ya que por primera vez en los 16 años de vida que tiene esta fiesta se trasladó a la plaza Europa de es Pujols. Un recinto abierto que cuenta con dos grandes pérgolas para protegerse del sol y que se llenó literalmente de público pero con menos agobios que en los patios escolares donde se ha venido celebrando en los últimos años.
Presentada por Marta Vázquez y con el apoyo de 150 voluntarios, entre los que estaban los de la Caixa que desde hace dos años se vuelcan en la iniciativa y los miembros de Protección Civil, la organización funcionó com0 un reloj.
A media mañana arrancaron las actividades y juegos para los más pequeños, con talleres y castillos hinchables. Sobre las 14 horas los vecinos comenzaron a llegar, mientras que los representantes de todos los países y comunidades presentes ya tenían sus platos, listos para consumir.
Venezuela, que fue el puesto premiado por su decoración, ofreció ensalada de gallina y hallacas y para beber, chicha de arroz. Argentina preparó varios cortes de carne a la parrilla con chimichurri. Marruecos, como siempre, eligió su plato estrella, el couscous y de postre dulces y té.
En el puesto de Bolivia se pudo degustar asadito y panza rebozada con yuca, y chicho como bebida. Los vecinos de Paraguay hicieron sopa so'o, chipa de almidón, empanada de mandioca y coxinha de pollo. Ecuador sirvió una típica fritada y Alemania optó por la patata rallada con pure de manzana.
En el siempre animado puesto de Cuba se degustó arroz imperial, chicharritas y dulce de guayaba. Al lado, Colombia preparó un arroz mixto, plátano macho relleno de queso y dulce de leche cortada.
En República Dominicana se ofreció sancho de arroz blanco y aguacate. Los italianos, la comunidad extranjera más numerosa de Formentera, prepararon torteliniscon caldo, con estofado de carne o con nata. Indonesia, otro de los países que no falta a la cita desde hace años con con el músico Eric en los fogones, preparó saté ayam, que son brochetas de pollo con salsa de cacahuete, nasi goreng (arroz frito) y atjar tjampur (agridulce de verduras).

Las comunidades

También participaron comunidades autónomas, Formentera presentó uno de los platos más sencillos y a la vez poco conocidos de la gastonomía local, un guisado de huevos, con abundante alcachofa y patatas, y de postre buñuelos.
Los residentes gallegos, además de traer al grupo de gaitas y acordeón, propusieron mejillones con cachelos y la imprescindible queimada con su conjuro recitado. Andalucía también estuvo presente con lomo de orza andaluz y las típicas rosquillas.
Los valencianos pusieron una estupenda paella y horchata. Los cartellanomanchegos, con referencias quijotescas en su puesto, prepararon un excelente gazpacho manchego y rosquillas fritas, mientras que los asturianos optaron por una potente y deliciosa fabada. Cataluña estuvo presente con escalibada y butifarra a la brasa.
La fiesta terminó con actuaciones musicales, donde los países caribeños brillaron especialmente con los sonidos propios, como el reguetón, la bachata, el merengue y la salsa cubana, con la actuación de Ricardito. Cerró la tarde dj Pharma con una sesión de música bailable.